viernes, 7 de febrero de 2014

Ciclogénesis explosiva

Ilustración: Patricia Metola

Conversación recurrente durante el embarazo de mellizos:
-Uy, estás embarazada
-Si
-¿Ya sabes si es niño o niña?
-Uno de cada
-Que bien lo has hecho (Nota: ¿? no se donde está el mérito) ¿Y tienes antecedentes de gemelos o ha sido con tratamiento?
-0.0   0.0  0.0  ¿? ¿? ¿?
     Pero como se le ocurre a la gente hacer esa pregunta??? Y no ha sido una vez, han sido muuuuchas. Ya no se si la gente es cotilla, maleducada, o como clasificarla. No lo suelen hacer con mala intención (espero) pero vamos, no es algo de la incumbencia de nadie. Nadie va preguntando a las embarazadas como lo han conseguido. ¿Por qué a los gemelos/mellizos si? En mi caso, no es ningún secreto para la gente que me conoce. Y no tengo ningún problema en decirlo, pero si es en el  contexto adecuado con la gente adecuada. El problema es que esta pregunta suele venir de completos o casi completos desconocidos o de personas que atiendo en el trabajo (de forma profesional, vamos, que no entramos nunca en mi vida privada.)

    Cambiando de tema. Ya me habían dicho que un embarazo no tiene proque parecerse en nada a otro. Y yo añado, y si es gemelar todavía menos. Pero como soy una optimista pensaba que este iba a ser tan bueno como el primero (jaja), que no tendría ningún problema (jaja) y que iba a seguir trabajando hasta casi el final (jaja).
    En el primer trimestre conocí las famosas náuseas. No muy intensas, pero desagradables (con Pau no tuve ni un día) Además me mareaba en el coche. Yo, que no sabía que era eso. Coincidió con el verano y las vacaciones en el pueblo, con una carretera llena de curvas que nunca me habían dado problemas hasta ese momento. Buf, que mal recuerdo cada vez que tenía que subir al coche.
   En el segundo trimestre la barriga empezó a crecer. Y crecer. Y crecer. Vale que mi tono muscular abdominal  no era el más adecuado y que después del primer embarazo todavía se quedó peor (es como si hubieran dado de si) Así que los dolores de espalda y  problemas de movilidad llegaron antes de lo esperado por mi. Que se le va a hacer.
   Hasta ahí se puede decir que fueron cosas menores. El susto llegó luego. El primero en empezar fue Pau, con una otitis a la que pronto sumó una gastroenteritis. Yo me uní a la gastroenteritis en la cena de Nochebuena. El dia de Navidad lo pasamos los tres en casa , con Esther de enfermera, porque no estabamos para ir a ninguna celebración. Esa madrugada me empecé a encontrar peor, con muchos dolores abdominales que no calmaban e iban a más. Llamamos a mi madre para que viniera a quedarse con el peque mientras me acercaba a Urgencias, confiada en que todo era mas o menos normal y que en cuanto me hidrataran un poquito volvía para casa. 
    Pues no. El dolor eran contracciones. Cada 3-5 minutos! y sólo estaba de 28 semanas! No, no, no. Eso no podía estar pasando. Todo fue muy rápido. Empezar con la medicacion por vena, ingresar, corticoides para la maduración pulmonar,  asustarnos ... Al día siguiente el peque también acabó ingresado por la gastroenteriritis y la otitis. Genial. Él se recuperó bastante pronto. Yo, a las 24 h de empezar el tratamiento también mejoré. Parecía que se arreglaba todo.
   Después de completar la medicación (tractocile) la retiraron. Todo bien ... hasta doce horas después. Mis amigas las contracciones volvieron. Y yo me desanimé, lo veía todo negro. Solo 29 semanas y se estaba complicando. Venga a pensar en que la medicación no funcionaba, que iban a ser muy prematuros, en las complicaciones que podían tener, en que ibamos a estar separados, en la UCI pediatrica ... Pero si no pesaban ni un kilo! Los intentos de frenar las contraciones pasando de medicación endovenosa a oral no funcionaban. Y a todo esto sumamos que apenas podía ver unos minutos al día a Pau (y casi a escondidas).
  Al final, después de Reyes, parecía que por fin se calmaba todo y me dieron el alta con reposo absoluto y medicacion oral a dosis máxima. No os imaginais lo bien que se está en casa, aunque sea sin moverte. Duró una semana exacta. Otra vez de noche, otra vez con contracciones en aumento y muy,muy seguidas. Esa vez ya me fui a urgencias sabiendo que volviamos a ingresar. Y efectivamente así fué.
   Nos hemos hecho amigas de toda la planta de Ginecología. Tantos días, ya se sabe. Esta vez más tranquila porque ya eran 31 semanas, estaban bien, el cuello cerrado y confiando que volviera a funcionar la medicación por vena igual que las otras veces. Y funcionó.
   Ahora ya estoy de nuevo en casa, de 34 semanas, sin contraciones, he podido bajar las pastillas (que me dejaban hipotensa, mareada, taquicardica ... vamos como un trapo) y ya pesan 2 kg el niño  y 2.5 kg la niña, ah! y he empezado a moverme. Todo bien!!!
   Releido el ppst no me gusta como lo he contado, pero no se me ocurre otra forma (no se si está muy resumido o al  contrario sobra la mitad de información) pero para un rato que me decido a escribir no voy a cambiarlo.
   Pau lo ha llevado mejor de lo que pensabamos, gracias a la ayuda de los abuelos. De las Navidades ni nos hemos enterado, pero ya habrá más años. Ahora me gustaría dedicarle más tiempo a este pitufo, antes de que vengan los otros, pero él quiere jugar y yo ni puedo levantarlo, ni agacharme para hacer torres en la alfombra, ni .... pero bueno, parece que entiende que la mamá ahora no puede hacer tantas cosas, que si podemos leer cuentos, sentarnos en el sofá a ver los trenes en la tele, hacernos cosquillas, servir de autopista  con los brazos extendidos para que circulen camiones, cambiarle el paquete a nenuco (que es un "menut", un pequeñajo).... Él sabe que es el "gran" y que dentro de mi pancha hay dos "menuts", les acerca ropa, juguetes, galletas, les da besitos ... Ya veremos cuando nazcan si sigue igual, no se si tiene claro lo que viene.
  


martes, 17 de septiembre de 2013

Navegando

 
 Ilustración Carolina Yuale

   Hace tiempo que empezamos a formar nuestra familia. Primero fue sólo un proyecto con nosotras y nuestros sueños, poco a poco esos sueños tomaron forma y llegó Pau. Fue un viaje duro al principio, se hizo derrogar, pero valió la pena. Sabiamos que habría una segunda parte y por eso durante el embarazo resevamos muestra del donante para el futuro.
   El futuro como siempre parecía no llegar, no encontrabamos el momento perfecto, que sabemos que no existe pero nos empeñamos en buscarlo. Y al final nos decidimos a emprender de nuevo el viaje.
  Hace unos meses empezaron los preparativos: visita a la hematóloga (si, ante la duda iremos a los tratamientos con aspirina y heparina), al ginecólogo (todo ok), al dentista (lo había ido dejando, y ya hacía tiempo de la última revisión) y al dermatólogo (un problema malo que había que solucionar antes de conseguir el embarazo). Como veis estuvimos entretenidas.
   Ya con todo solucionado volvimos a la clínica de fertilidad. Esta vez no hemos dicho casi nada a casi nadie, no queríamos presión. Hablamos con el médico: había muestra para tres intentos. Decidimos hacer los dos primeros con inseminación artificial  y si fallaba .... tendríamos que decidir como seguir: inseminación o in vitro para aumentar las posibilidades.
   En mayo empezamos: inyecciones de fostipur, controles ecográficos y todo perfecto para el tratamiento. Luego la espera. Esta vez menos presión, el tener ya al pitufo hacia que nos lo tomaramos con mucha más calma. En el día +12 test: blanco. En el día +14: beta cero. Negativo.
   Nos plantamos en junio y vuelta a empezar. Ya quedamos que si salía negativo nos tomaríamos el verano para descansar, pensar y decidir. Como la vez anterior todo parecía perfecto. Esta vez la espera se hizo un poco más larga. En el día +12: test positivo. En el día +13: sangrado. Llamamos a la clínica y decidieron adelantar la beta a ese día. Resultado: 700. Así que a reposar y esperar una semana para la ecografía. Esos días si que fueron laaaaaargos. El sangrado era menos pero persistía y la incertidumbre de  saber si todo estaba bien no iba a desaparecer hasta la eco.
   Llegó la ansiada eco y allí estaba. Un saquito precioso! Así que calma y reposo relativo,  volver a trabajar y a confiar en que todo iría bien.  Nos citaron en una semana para otro control porque seguía manchando, poco pero molesto (que ratos más angustiosos cada vezque iba al baño) Allí seguía el saquito, más grande y con un pequeño hematoma al lado :-( Así que nueva ecografía en otra semana.
  Volvimos a la clínica cruzando los dedos para que hubiera latido. Al hacer la ecografía .... sorpresa, no había un saco. Había dos!!! Los dos con latido!!! ojiplaticas nos quedamos y nos dió la risa, el susto, el madre mía, el que ilusión, el no cabremos en el coche, el familia numerosa de golpe, el donde se había escondido en las otras ecos? ... todo así seguido y salimos en shock.
  Uno de ell@s tenía la frecuencia cardiaca más lenta que el otr@,  algo por debajo de la normalidad. Así que de nuevo a esperar al siguiente control antes de dar la bombanoticia a la familia. Y salió todo bien. En mi casa los han bautizado como Bienvenido y Sorpresa.
  Ahora ya de catorce semanas y con el triple scrrening realizado (bajo riesgo) hemos decidido compartirlo. Por aquí (amigos,familia, trabajo) ya lo saben, y es que esta vez la barriga ha empezado a crecer muy pronto y es difícil de disimular.
  Al final no ha hecho falta el tercer intento, jajaja Y no pensamos ir a por el cuarto niñ@!
  Os seguiremos contando!!!

lunes, 29 de julio de 2013

De viaje

Ilustración: Sarah Preston

De viaje de nuevo. Los vientos son favorables. Llegaremos a buen puerto.

Estamos en pleno verano: calor, playa (cuando baja el sol), vacaciones y operación "pañal". Esta última no está siendo tan terrible como pensabamos. Todavía hay algún escape, pero la verdad es que ha aprendido muy rápido. Si es que está hecho un campeón. Fué el quien decidió cuando empezar, en un cumpleaños en un local con baños adaptados para niños vio a otro nene haciendo pipí y ni corto ni perezoso se quitó los pantalones, el pañal ... y a hacer pipi. Cantar " oe oe oe oe, oeee, oe" y premiar con lacasitos también han ayudado :-p
A la vuelta os sigo contando

lunes, 15 de julio de 2013

Esperanza

Ilustración: Cyril Rolando