viernes, 22 de julio de 2011

La llegada de Pau

Aprovecho que Pau duerme para contar su nacimiento.

Fue extraño saber con antelación el día que lo tendríamos en brazos (afortunadamente las contracciones no iban a más). Aprovechamos para hacer veladas largas con amigos, salir a cenar, ir al cine, leer libros pendientes, hacer el álbum de la boda (que sabíamos que luego todas las fotos serían para el peque, y bueno más vale hacerlo con año y medio de retraso que nunca) y preparar todos los detalles.


Así ha quedado su habitación (aunque de momento va a dormir con nosotras)

No estaba nerviosa, pero si sentía un cosquilleo especial. Que ganas de que llegara! Fuimos al hospital a las 8 para romper sus estadísticas ya que es el centro de nuestra comunidad con menos cesáreas. Pasamos a una sala de dilatación donde estuvimos juntas mientras monitorizaban a Pau y me preparaban. A las 9.30 entré en quirófano, allí no pudo entrar Esther, y a las 9.45 nació nuestro pequeño nuvolet (el marinero de este barco cargado de sueños). Lo vacunaron, le hicieron la primera prueba del talón y yo lo oía llorar y me moría de ganas de abrazarle. Me lo pusieron en el pecho unos minutos para que nos conocieramos y se lo llevaron a Esther, que estaba esperandolo en una mecedora. Se quedaron ellos dos juntitos, piel con piel, mientras hacían la donación de sangre de cordón y me cosían.


Este es Pau en su primer día de vida exterior

Yo tardé día y medio en recuperarme y empezar a moverme. Ya habíamos quedado que ese día sólo vendrían padres y hermanos a visitarnos, y menos mal ... sobretodo la primera tarde fué dura por las molestias y el no poder girarme bien para darle el pecho. Tuvimos muchísimo apoyo por parte de las matronas del centro para iniciar la lactancia materna, pero Pau no conseguía engancharse bien. Fué una lucha contínua durante todo el ingreso, a pesar de los esfuerzos no tomaba y no hacía pipí. Al final tuvieron que darle suplementos con una jeringuilla.
Durante el ingreso no se separó de nosotras, venían a explorarlo, pesarlo, medirlo y bañarlo a la habitación. El primer baño lo hizo la enfermera, explicándoselo a Esther y desde ese día eramos nosotras las encargadas de asearlo. También le hicieron la prueba de la hipoacusia (sordera, que salió bien). Vamos, que estamos encantadas con el trato en el hospital.

Pau con dos días

Al cuarto día nos dieron el alta, pero seguía teniendo problemas para que Pau mamara y estando en casa se complicó más, lo intentabamos de todas las formas y maneras, en todas las posturas, con cojín de lactancia y sin él. Resumiendo: acabé con grietas sangrantes, una mastitis y Pau y yo llorando durante días. Me pusieron tratamiento para la infección, pero lo que tenía que haber sido algo muy agradable se convirtió en un infierno. Así que pasamos a la lactancia con biberones mientras usaba el sacaleches porque no conseguiamos que comiera nada. Tras recuperarme parcialmente lo intenté con pezonera (siguiendo el consejo de la matrona) pero ni con esas ... Así que con gran frustración por mi parte he optado porseguir sólo con la lactancia artificial. No espero ni quiero consejos sobre este asunto, que bastante lloreras y disgustos he pasado, y no ha sido una decisión al tuntún.
Ya veis, hace unos meses ni me imaginaba parto por cesárea ni tener que usar biberones ...
Saliendo del hospital

Y qué contaros de nuestro chico ... pues que es el más guapo y querido del mundo, que se nos pasan las horas abrazándole. Ha nacido con el pelo claro y las cejas y pestañas rubias (menuda sorpresa! que yo soy bien morena), con la cara redondita, con la sonrisa más bonita y con una mancha en la mejilla. Dicen las abuelas que es un antojo ... pero no se de que, que el único que tuve fue de cerezas y puedo prometer que he comido quilos y quilos en estos últimos meses.

Somos muy felices. En unos días cumpliré 33 años, y no necesito más regalo que el que ya tengo.

jueves, 14 de julio de 2011

En casa

Pau con un día

Ya tenemos a nuestro pequeño con nosotras. Parece mentira como se puede llegar a querer a una cosa tan pequeñita, tan llena de vida, tan mágica, tan especial. No me canso de abrazarlo, de mirarlo, de quererlo.
Ha ido todo bien, ya os lo contaré con calma ... que de momento estamos en prácticas de madres y nos falta tiempo para llegar a todo (menos mal que estamos las dos!).