jueves, 8 de septiembre de 2011

Armarios

Ilustración: Momo Carretero

En algún sitio leí que "cuando los hijos salen del armario, los padres entran". En mi caso fué así, pero debo añadir la continuación de la frase en mi familia "cuando el nieto llega, los abuelos abren las puertas del armario de par en par".
Me han sorprendido para bien, y es que también se han enamorado (a mi me parecía una cursilada cuando la gente decía eso, pero va y resulta que es verdad) de Pau y gritan a los cuatro vientos que es su nieto y que tiene dos mamás: todos sus amigos han pasado por casa para felicitarnos y conocer al peque, el otro día me pidió que nos acercaramos por su oficina para presentarselo a sus compañeros ... y hasta en el pueblo se han paseado orgullosos con la familia al completo.
El pueblo es un pueblecito perdido en la montaña, donde todos conocen a todos. En agosto estuvimos una semana. No tenía muy claro lo que iban a decir, y no es que me importara ... era curiosidad. Ya me habían visto embarazada en Pascua, así que no les pilló de sorpresa. Y la verdad es que ha ido muy bien. La gente se acercaba a darnos la enhorabuena a las dos y a hacerle carantoñas al peque. Esto último estuvo difícil porque con la cantidad de cuestas del pueblo, al salir de paseo lo hacíamos con Pau en la mochila. Y el muy bandido se dormía en cuanto empezabamos a caminar. Ahora piensan que en vez de un niño tenemos un lirón.
Esther empezó a trabajar el día 1, se nota que no está., pero me las arreglo bastante bien (está claro que entre dos las cosas se reparten, pero de momento no ha habido problema). El peque ya tiene dos meses. Ha aprendido a sonreir (ays, que cosa tan bonita), a levantar la cabeza, a patalear, a hacer gorgoritos ... y no deja de asombrarnos. La semana que viene le pondrán las vacunas: difteria-tetanos-tosferina, polio, hepatitis B, H Influenzae B, meningoco C, neumococo y rotavirus. La última es oral, el resto pinchadas y de pensarlo me pongo enferma yo. Pobrecito mío. Ya os contaré quien llora más si él o yo.