miércoles, 18 de julio de 2012

1 año


Pau,
gracias por este año, por llegar a nuestras vidas, por cambiarla de arriba abajo, por enseñarnos a quererte con tanta intensidad, por emocionarnos con cada pequeño logro, por esas sonrisas que nos cautivan, por esas risas contagiosas, por esos abrazos que nos derriten, por esos besos babosos que no los cambio por nada. Cada día contigo ha sido un regalo.
Feliz cumpleaños, hijo.

Lo hemos celebrado con una fiesta. Han venido todos a verte y a compartir ese día. Hemos cocinado para ti, hemos decorado la terraza, te hemos hecho un pastel de chocolate, te han traido regalos ...
A mi me gustaría regalarte un país como mínimo como el que yo he disfrutado, pero parece que lo que costó tantos años de construir y conseguir se puede perder en nada. Ojalá me equivoque pero vamos a tener que luchar por lo que ya tuvimos.
Tus madres somos lo que somos gracias a los institutos, a las universidades, a la sanidad pública. Trabajamos en la educación y la sanidad y estamos orgullosas de lo que hacemos, pero nos lo están poniendo difícil.
Espero poder hacerte ese regalo en los próximos años.
De momento te dejaré un recuerdo del mes previo. Hace semanas que lo preparé y desde entonces han habido muchos más momentos inolvidables, pero los guardo para otro día. Es un corto de título largo. Se llama "Las palmeras no caen aunque las empujes, las escobas son para barrer y todo esto da mucha hambre y sed"



Brindo por todo y por ti,
por decirme que sí,
por viajar a la luna conmigo,
por compartir el latido de un sueño en color,
por regalarme el tintero de tu corazón.

Brindo por todo y por más,
por venir por estar,
por tatuarme los cinco sentidos,
por no prestarle al olvido este sueño en color,
brindo por cada latido