martes, 17 de septiembre de 2013

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 Ilustración Carolina Yuale

   Hace tiempo que empezamos a formar nuestra familia. Primero fue sólo un proyecto con nosotras y nuestros sueños, poco a poco esos sueños tomaron forma y llegó Pau. Fue un viaje duro al principio, se hizo derrogar, pero valió la pena. Sabiamos que habría una segunda parte y por eso durante el embarazo resevamos muestra del donante para el futuro.
   El futuro como siempre parecía no llegar, no encontrabamos el momento perfecto, que sabemos que no existe pero nos empeñamos en buscarlo. Y al final nos decidimos a emprender de nuevo el viaje.
  Hace unos meses empezaron los preparativos: visita a la hematóloga (si, ante la duda iremos a los tratamientos con aspirina y heparina), al ginecólogo (todo ok), al dentista (lo había ido dejando, y ya hacía tiempo de la última revisión) y al dermatólogo (un problema malo que había que solucionar antes de conseguir el embarazo). Como veis estuvimos entretenidas.
   Ya con todo solucionado volvimos a la clínica de fertilidad. Esta vez no hemos dicho casi nada a casi nadie, no queríamos presión. Hablamos con el médico: había muestra para tres intentos. Decidimos hacer los dos primeros con inseminación artificial  y si fallaba .... tendríamos que decidir como seguir: inseminación o in vitro para aumentar las posibilidades.
   En mayo empezamos: inyecciones de fostipur, controles ecográficos y todo perfecto para el tratamiento. Luego la espera. Esta vez menos presión, el tener ya al pitufo hacia que nos lo tomaramos con mucha más calma. En el día +12 test: blanco. En el día +14: beta cero. Negativo.
   Nos plantamos en junio y vuelta a empezar. Ya quedamos que si salía negativo nos tomaríamos el verano para descansar, pensar y decidir. Como la vez anterior todo parecía perfecto. Esta vez la espera se hizo un poco más larga. En el día +12: test positivo. En el día +13: sangrado. Llamamos a la clínica y decidieron adelantar la beta a ese día. Resultado: 700. Así que a reposar y esperar una semana para la ecografía. Esos días si que fueron laaaaaargos. El sangrado era menos pero persistía y la incertidumbre de  saber si todo estaba bien no iba a desaparecer hasta la eco.
   Llegó la ansiada eco y allí estaba. Un saquito precioso! Así que calma y reposo relativo,  volver a trabajar y a confiar en que todo iría bien.  Nos citaron en una semana para otro control porque seguía manchando, poco pero molesto (que ratos más angustiosos cada vezque iba al baño) Allí seguía el saquito, más grande y con un pequeño hematoma al lado :-( Así que nueva ecografía en otra semana.
  Volvimos a la clínica cruzando los dedos para que hubiera latido. Al hacer la ecografía .... sorpresa, no había un saco. Había dos!!! Los dos con latido!!! ojiplaticas nos quedamos y nos dió la risa, el susto, el madre mía, el que ilusión, el no cabremos en el coche, el familia numerosa de golpe, el donde se había escondido en las otras ecos? ... todo así seguido y salimos en shock.
  Uno de ell@s tenía la frecuencia cardiaca más lenta que el otr@,  algo por debajo de la normalidad. Así que de nuevo a esperar al siguiente control antes de dar la bombanoticia a la familia. Y salió todo bien. En mi casa los han bautizado como Bienvenido y Sorpresa.
  Ahora ya de catorce semanas y con el triple scrrening realizado (bajo riesgo) hemos decidido compartirlo. Por aquí (amigos,familia, trabajo) ya lo saben, y es que esta vez la barriga ha empezado a crecer muy pronto y es difícil de disimular.
  Al final no ha hecho falta el tercer intento, jajaja Y no pensamos ir a por el cuarto niñ@!
  Os seguiremos contando!!!